Haba de San Ignacio

Ignatia amara sinónimo. Strychnos ignatia

Nombres comunes

  • Haba de San Ignacio
  • Pepita de San Ignacio
  • Ignacia

Las habas de San Ignacio son conocidos por varios nombres, tales como San Ignacio, Ignacia, Ignatia Amara, Lu Song Guo, Strychnos ignatii y Strychnos tieute. Esta planta es un arbusto trepador o un árbol pequeño que a menudo crece hasta una altura de más de 60 pies (18 metros). El arbusto pertenece al género Strychnos y se caracteriza por tener flores de tono blanco verdoso y estar envueltas con diminutas espinas sedosas. Además, sus frutos tienen aproximadamente cinco pulgadas (12,7cm) de ancho y cada uno contiene hasta 20 semillas duras de forma ovalada que están rodeadas de una pulpa amarilla.

Este gran arbusto leñoso fue descubierto por los químicos franceses Joseph-Bienaimé Caventou y Pierre-Joseph Pelletier en 1818 en las Islas Filipinas. El arbusto se introdujo más tarde en la región de Cochinchina donde hoy en día es extremadamente valorada por sus propiedades curativas. El arbusto deriva su nombre de un grupo de jesuitas que sintieron gran fascinación por esta planta. La variedad de habas cultivados comercialmente tiene aproximadamente una pulgada de largo, una forma ovalada y un tono pardo negruzco. Estas semillas no solo son extremadamente resistentes, sino que también tienen cuernos y están cubiertas de espinas finas de color plateado que se apoyan sobre la cubierta. El endospermo de la planta es semitransparente y contiene una cavidad asimétrica con un embrión oblongo. El endospermo no tiene ningún olor y tiene un sabor muy amargo. Cada fruto de haba de San Ignacio contiene entre 12 y 20 semillas rodeadas por una pulpa amarillenta. Estas semillas deben separarse de la pulpa después de cosechar.

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Partes utilizadas

Semilla, Raíz.

Usos

En Filipinas se usaban comúnmente las semillas de Ignacia para crear amuletos de la suerte y las personas lo llevaban puesto para fortalecerse contra diferentes dolencias. Tal como se mencionó anteriormente, los jesuitas llevaron la planta de Filipinas a Europa en el siglo XVII. En general se cree que nombraron a la planta Ignatia o San Ignacio en memoria del fundador de la orden de los jesuitas, San Ignacio de Loyola. Curiosamente, los frutos del haba de San Ignacio también se conocen como manzanas mono, ya que son favoritos de los monos que lo comen a menudo.

En Malasia y Java, las personas extraían las semillas de los frutos de Ignacia y los utilizaban como veneno para los dardos de sus cerbatanas y también como flechas venenosas o curare.

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Desde hace mucho, las personas han utilizado las habas de San Ignacio como alternativa económica del estricnina para el Strychnos nux vomica, ya que estas habas poseen propiedades análogas y composición de alcaloides. En el pasado, los profesionales de medicina herbal con frecuencia prescribían las habas de San Ignacio para tratar el cólera, pero ahora los extractos de la planta se recomiendan para curar la fiebre y problemas emocionales y cerebrales graves, como depresión, histeria e insomnio. Las habas de San Ignacio son utilizadas principalmente por médicos homeopáticos que aplican esta hierba en dosis muy pequeñas debido a su intensa toxicidad. No obstante, cabe señalar que cualquier dosis inadecuado de medicamentos preparados con habas de San Ignacio o la ingestión de una pequeña porción, por ejemplo, tan pequeña como una fracción de onza, puede causar calambres musculares, así como convulsiones insoportables que pueden llegar a provocar la muerte por asfixia o por deterioro del control respiratorio.

Nux Vomica posee propiedades tónicas y estimulantes, y su uso más frecuente es como sustituto de los extractos de habas de San Ignacio. Los escritores médicos del pasado siempre han aclamado el uso de las habas de San Ignacio como un medicamento eficaz para tratar el cólera. Además, los medicamentos preparados con extractos de habas de San Ignacio también son beneficiosos para ciertos tipos de problemas cardíacos. El haba encierra los venenos de estricnina y brucina que afectan la transmisión de los impulsos nerviosos al músculo. Por lo tanto, se debe tener mucho cuidado al usar estos medicamentos, ya que no solo son extremadamente activos, sino que también son un veneno muy potente.

Cuando se usan como antídotos, los medicamentos preparados con extractos de haba de San Ignacio funcionan de la misma manera que el cloroformo, la estricnina, el acónito, la belladona, el tabaco, la morfina y el hidrato de cloral.

Las habas de San Ignacio poseen propiedades tónicas y estimulantes y funcionan al vigorizar los sistemas vascular y nervioso.

Dado que la estricnina es el elemento más estimulante de este medicamento, las proezas fisiológicas de los medicamentos preparados con extractos de haba de San Ignacio son similares a los de Nux Vomica.

Los medicamentos preparados con habas de San Ignacio o ignatia amara se recetan para tratar una variedad de trastornos y dolencias, como histeria, cólicos uterinos, disfunción sexual o libido baja, dolores de pelvis, ardor en las plantas de los pies, amenorrea, dismenorrea y también sensación de frio constante en piernas y pies en las mujeres. Además, ignatia amara se recomienda para tratar el cólera, espasmos y temblor de párpados, las consecuencias del miedo, la depresión o el insomnio y las consecuencias de la debilidad nerviosa.

Si bien ignatia amara se recomienda para tratar las mismas condiciones que Nux Vomica, se ha encontrado que este medicamento funciona mejor con las mujeres. Aunque ignatia amara no es tan potente como Nux Vomica, se debe tener la misma precaución al usar este medicamento como en el caso de Nux Vomica. Debe tenerse en cuenta que si el temblor de los párpados continúa incluso después de tomar este medicamento o causa el mismo síntoma cuando se toma el medicamento para tratar otras afecciones, debe detenerse su uso, ya que esta es una de las consecuencias fisiológicas del uso de esta droga. Se debe adoptar el mismo método al usar Nux Vomica, ya que las acciones fisiológicas de ambos medicamentos son similares. Además, el uso de ignatia amara da como resultado una acción directa en la columna vertebral y, en menor medida, en el cerebro. Este medicamento es muy beneficioso para mujeres con histeria acompañada de debilidad nerviosa común y depresión producida por trastornos uterinos prolongados. Ignatia amara se considera un medicamento útil para el tratamiento de la dispepsia y, en este caso, se pueden lograr resultados óptimos cuando el medicamento se usa en pequeñas dosis.

Hábitat y cultivo

Las habas de San Ignacio se encuentran en toda la región del sudeste asiático y son muy comunes en Filipinas y Vietnam.

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Constituyentes

Como se mencionó anteriormente, las habas de San Ignacio poseen las mismas propiedades que Nux Vomica. Sin embargo, las habas de San Ignacio contienen más cantidades de estricnina y brucina, los principales extractos volátiles que son de naturaleza venenosa. Además, las habas contienen cierta cantidad de resina, goma, un aceite fijo, una sustancia colorante y bassorina. Sin embargo, no contienen ninguna cantidad de almidón o albúmina.

Dosis habitual

La dosis adecuada del haba de San Ignacio depende de varios aspectos, como la edad del paciente, la salud y otras afecciones. Aunque no hay suficiente información científica para recomendar un rango de dosis apropiado para el haba de San Ignacio, uno puede tomar de 5 a 20 minims de la tintura madre de ignatia amara. La Tintura Alcalina de Ignacia (sin. Goute Ameres de Beaume) se puede tomar en la dosis recomendada de 5 a 20 minims. (5 minims = 0,31ml y 20 minims = 1,23ml).

Efectos secundarios y precauciones

Como las habas de San Ignacio encierran dos elementos venenosos: la estricnina y la brucina, a menudo su uso se considera inseguro, especialmente si no se realiza bajo la supervisión de un médico cualificado y competente. Los medicamentos preparados con extractos de haba de San Ignacio pueden causar una serie de efectos secundarios, como ansiedad, inquietud, aumento de reflejos, mareos, somnolencia, percepción sensorial delicada, convulsiones de todo el cuerpo, mayor tensión muscular, problemas respiratorios, insuficiencia renal y también la muerte.

Además, el uso prolongado de habas de San Ignacio puede causar daño hepático, ocasionalmente fatal. Cualquier persona que ya sufra daños en el hígado y tome este medicamento tiene mayor riesgo de toxicidad. Si este medicamento se administra a mujeres embarazadas, puede dañar al bebé nonato, mientras que las madres que amamantan deben evitar tomar este medicamento, ya que puede pasar a la leche materna y dañar al bebé.Top of Form

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